UN AÑO DE BICING

Gestión privada de un servicio público


Es un servicio ofrecido por el Ajuntament de Barcelona a través de una compleja gestión privada.
La empresa que gestiona el Bicing es Barcelona Serveis Municipals (BSM), empresa pública encargada de la auditoria y control del servicio. BSM es una empresa pública que también gestiona servicios como el parking  público, el control del pago de la zona verde y zona azul, el funicular de Barcelona y el complejo lúdico del Tibidabo y el Zoo de Barcelona.
Barcelona de Serveis Municipals sacó a concurso la gestión directa de Bicing que quedó en manos de la multinacional norteamericana Clear Channel. Esta es una empresa multinacional con presencia en varios países europeos, donde también mantiene otros servicios de alquiler público de bicicletas como Bicing.

Sede de la Concejalía de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona

 

¿Apuesta política o marketing verde?


La actual apuesta política por parte del Ajuntament como forma de solventar el problema del transporte y la circulación urbana se debate en ser un autentico programa de acción o quedarse en sólo una campaña de imagen de tintes ecologistas a la moda de los tiempos. Los regidores barceloneses llevan años apostando por una imagen de ciudad limpia y sensible al medio ambiente, a través de acciones como los carriles-bici, autobuses de consumo biodiesel, gas natural o hidrogeno, los transportes de ferrocarril suburbano o de superficie como ha supuesto la recuperación del tranvía (Trambaix y Trambessos), los usos de coche compartido, etc.
Las demandas provenientes de muchos colectivos, tanto de ecologistas como de ciclistas, ha derivado presiones hacía las autoridades en pro de la bicicleta. Partidos como Iniciativa per Catalunya/Els Verds han sabido recoger, presionando al gobierno municipal en esa dirección  
Las críticas que se hacen desde algunos grupos ecologistas como Ecologistas en Acción con respecto al Bicing es que más que una apuesta política por la bicicleta pudiera ser sólo una campaña de imagen. El dilema presente es saber si Bicing es un uso de marketing verde y publicitario y no un servicio público implicación en los problemas reales del transporte urbano de la ciudad.