
Las metrópolis sostenibles por la bicicleta
La bicicleta ha sido un medio de transporte desde su invención en el siglo XIX y su posterior difusión ha sido muy popular. Antes de la generalización del coche o de la motocicleta, la bicicleta era el medio de transporte no animal más popular de Europa y de medio mundo. La imagen de la bicicleta se asociaba hasta hace no muchos años a países asiáticos como China, Vietnam o Japón, donde su uso era (y todavía lo es) muy generalizado.
Los continuos problemas de tráfico urbano, acrecentados ante su densidad cada vez mayor, unido a la contaminación producida por lo motores de combustible fósil ha derivado en una paulatina recuperación y revalorización de la bicicleta en los países más desarrollados. No es de extrañar que los países nórdicos y germánicos con una tradición más sensible hacia medio ambiente hayan hecho una apuesta decidida por el vehículo de dos ruedas.
Desde Holanda hasta Austria y desde Escandinavia hasta Baviera, a pesar de los rigores climáticos, la bicicleta tiene un uso muy popularizado. Tampoco extrañará que hayan sido en las principales capitales de estos países donde se haya llevado a cabo la implementación de servicios públicos de bicicletas para el transporte urbano.

Otras ciudades Bicing
Los casos de Copenhaguen con el Bycyklen, de Estocolmo con su Stockholmcitybikes, de Viena con el Citybikewien o de Paris con su Velib pueden ser paradigmáticos de cómo las grandes metrópolis urbanas estás iniciando un proceso de regeneración de su organigrama del transporte público. Las cada vez mayores limitaciones al transporte privado, con acciones como la peatonalización de calles, la limitación de uso a residentes o la inclusión de carriles-bici y de carriles-bus se enmarcan en este sentido.
El Bicing barcelonés no supone por tanto un servicio novedoso en el ámbito europeo, ni siquiera en el español, donde ya se han se han ubicado servicios parecidos como los que funcionan en ciudades como Sevilla o Pamplona.
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